No podemos entender el periné como una parte anatómica aislada y unifactorial; es un error intentar establecer una lineal causa-efecto con la que intentar prever que algo pueda suceder, en este caso, desgarros perineales en el parto.
A lo largo de los años se ha intentado estudiar las diferentes opciones en cuanto a cicatrización de desgarros perineales en partos vaginales, siendo la realidad que la mayoría de evidencia científica se centra en la reparación de la herida con sutura, pero… ¿Es posible plantear otras opciones?
Se ha demostrado que la cura por segunda intención, es decir, no suturar y permitir que el tejido se vaya regenerando desde la base de la herida, es una opción totalmente válida: con el uso de algunas infusiones, baños de asiento, arcillas o aceites esenciales podríamos favorecer el cuidado de la herida y su cicatrización. La evidencia científica compara los resultados de ambas opciones de cura en los desgarros más frecuentes, los de tipo I y II: no existe una diferencia significativa entre los resultados estéticos y funcionales del periné y suelo pélvico en mujeres a las que se le ha suturado el periné y a las que no. Lo que sí se ha demostrado es que hay una mayor tasa de dolor perineal a los tres meses posparto en caso de sutura, y el porcentaje de infección y dehiscencia van del 0.1-24.6%.
En la recuperación posparto, es importante valorar el proceso de cicatrización del desgarro (con o sin sutura) y del suelo pélvico con todas las estructuras que influyen en él. Las profesionales que acompañamos estos procesos, de forma multidisciplinar, por lo general estamos acostumbradas a acompañar mujeres con cicatrices de desgarros suturados tras el parto. Quizás deberíamos aprender también la normalidad de cicatrices no suturadas, para poder recomendar y asesorar de forma individualizada, observar a medio y largo plazo las diferentes variables (dolor, tensiones, incontinencias, malestar,dispareunia…) a las que tan acostumbradas estamos y que tanta calidad de vida y bienestar restan;
Y por otro lado, como mujeres, informarnos desde el embarazo y sentirnos acompañadas para cuidarnos, no solo en el posparto, sino durante todo el proceso.