Aunque pueda parecer un poco friki uno de nuestros pasatiempos favoritos es revisar los nuevos estudios que se van publicando relacionadas con nuestra profesión.
Y el otro día topamos con este estudio:
Emily M. et al. Hospital waterbirth for low-risk birthing people: findings of a randomized controlled trial, AJOG Global Reports,Volume 5, Issue 4,2025,100558,ISSN 2666-5778, https://doi.org/10.1016/j.xagr.2025.100558.
PARTO EN EL AGUA (PARTE 1)
Se publicó a finales del año 2025, liderado por una compañera matrona, y en él se comparaban los resultados de expulsivos atendidos en el agua vs expulsivos atendidos fuera de ella. Todos eran partos hospitalarios de mujeres con embarazos de bajo riesgo.
Los resultados fueron claros, tal y como se ha corroborado con otras evidencias a lo largo de esta última década:
El parto en el agua reduce el uso de analgesia y anestesia, entre otros beneficios, a la vez que aumenta la satisfacción materna sin aumentar los resultados adversos perinatales.
Así pues si parir en el agua es una opción que presenta tantas ventajas ¿porque no se ofrece de manera sistemática en todos los lugares e instituciones donde se atienden partos?
El American College of Nurse Midwives (ACNM), el Royal College of Obstetricians and Gynecologists, la Royal College of Midwives, el Royal Australian and New Zealand College of Obstetricians and Gynecologists y el Australian College of Midwives consideran que el parto en el agua debe de ser una opción para las mujeres de bajo riesgo y sus criaturas. Y de hecho es una práctica que se ofrece en estos países.
En cambio el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) o la Sociedad Española de Ginecóogos y Obstetras (SEGO) consideran que no hay evidencia suficiente de calidad que lo apoye.
El debate está centrado en la criatura. Aunque hoy en dia también hay evidencia suficiente que lo corrobora como una opción segura.
En referencia a las criaturas que nacen ya que se ha objetivado que no hay diferencias en:
- La puntuación de los test APGAR.
- Número de infecciones.
- Necesidad de aspirar o reanimar
- Ingreso en UCIN
El único efecto adverso que parece haber para el recién nacido es un aumento del número de abluciones del cordón umbilical (el cordón umbilical se rompe al sacar el bebé del agua) en un (∼0.24%-0.8%) aunque el riesgo absoluto se mantiene muy bajo. Ademas no se puede comparar con los partos atendidos fuera del agua porque no hay un registro conocido de estos eventos.
En los partos en el agua que esto pudiera ocurrir si la ablución se detecta y se aborda de manera inmediata tampoco va a tener repercusiones futuras.
Nosotras, en nuestra práctica, para evitarlo siempre animamos a que sea la propia madre la que recoja a la criatura, de manera que (aparte de reservarle el gozo de ser la primera en recibir a su criatura) nos aseguramos de que ella misma no va a generar demasiada tensión en el cordón al notar perfectamente la tirantez de este.
Volviendo a los datos objetivos en referencia al expulsivo en el agua aquí tenéis más información:
- Una disminución del uso de analgesia y anestesia
- Más movilidad de la mujer que da a luz.
- Menos necesidad de utilizar medicación para acelerar el parto.
- Menor duración del proceso de parto.
- Más probabilidad de un parto vaginal.
- Mayor satisfacción materna.
- Mayor sensación de control materna.
- El número de perinés íntegros vs desgarro difiere según los estudios. Algunos ven una disminución y otros un aumento.
- Las tasas de hemorragia posparto no varian.
Así pues, nos resulta tan increíble que aun hoy en día en los organismos que elaboran los protocolos de la mayoría de centros sanitarios y en los mismos centros donde se atienden partos, no haya un debate profundo con una visión holística, no patriarcal, amplia y madura de lo que es un proceso de parto, y de las ventajas que conllevaría el no hacer salir a una mujer en mitad del explusivo para evitar a toda costa que la criatura naciera en el agua.
Reflexionemos.

PARTO EN EL AGUA (Parte 2)
Teniendo como punto de partida el párrafo superior y que en Magale somos firmes defensoras de la opción de parir en el agua y de todas las maravillosas ventajas que puede acarrear queremos puntualizar ciertos matices.
Parir en el agua puede ser algo realmente maravilloso. El relato de muchas mujeres que la han podido disfrutar es de mucho alivio, poder descansar gracias al sostén de la propia gravedad del agua, la sensación de calor en todo el cuerpo, poderse mover de manera libre, la intimidad que ofrece pudiendo sentirse a resguardo de todas las miradas y estar allí como en un nidito…
Pero con el objetivo de normalizar partos fuera del constructo e imaginario hospitalario ( que solía ser el de una mujer anestesiada y tumbada boca arriba en una camilla con las piernas arriba en las perneras) que tan interiorizado tenemos desde los años sesenta, tenemos la sensación de que lo que estamos proyectando no es real.
Instagram y otras redes no nos deja enseñaros cuerpos de mujeres pariendo de verdad, con sus vaginas peludas, fluyendo líquidos (sangre, orina…) y también cacas, con ruidos, gritos, sudor y como no… esos momentos brutales donde la criatura y la madre se conocen al otro lado de la piel.
Con esta difusión tan concreta y limitada de imágenes de partos en el agua ( sin fluidos, sin genitales a la vista y sin sonido o con musica en off) nos está creando a un nuevo constructor imaginario sobre el parto que no deja de ser una realidad muy sesgada. Algo que nos hace olvidar una parte muy importante de la realidad: la diversidad y la crudeza de los partos.
Parir es la cosa mas cruda y brutal que una persona puede transitar, pero con todas las letras y significado que eso implica. Cada parto va a ser diferente y único a la vez.
Y con todo este batiburrillo de imágenes mentales, pensamos que la solución a todos los partos va a ser la misma: una bañera o una piscina. A veces lo será y otras no.
En los 13 años de recorrido como Magale un 50% de mujeres han utilizado la piscina en algún momento del parto y un 25% ha parido en ella.
¿Con esto que queremos decir? Que la piscina es una herramienta maravillosa, con multitud de beneficios que debería de ser una opción para todas las mujeres que paren, pero no siempre encajará en todos los partos ( por si el ritmo es demasiado rápido o demasiado lento), habrá mujeres que NO les va a gustar ni aliviar el estar en ella y SOBRETODO, no es algo NECESARIO para parir.
Es un recurso maravilloso pero para poder parir simplemente necesitamos una mujer embarazada y un entorno que la cuida y la sostenga.
SEGUIMOS A VUESTRO LADO
Y sepáis que, aparte de todos los cuidados en el embarazo y parto, también seguimos a vuestro lado acompañando en los servicios de pediatría integrativa, terapia neural, psicología perinatal, osteopatía, asesoría de lactancia y asesoría del sueño infantil.
Un abrazo y feliz entrada al solsticio de otoño.